- El país africano enfrenta una de las tasas más altas de matrimonio infantil del mundo, con más del 53% de las mujeres de entre 20 y 24 años casadas antes de cumplir la mayoría de edad.
- Las uniones infantiles forzadas generan graves consecuencias como el abandono escolar, el embarazo precoz, la exposición al VIH/SIDA, problemas de salud sexual reproductiva y la perpetuación de la pobreza.
La Fundación Vicente Ferrer (FVF) da un firme paso para erradicar el matrimonio infantil y la violencia de género con la implementación de un programa integral en la provincia de Gaza, Mozambique. La actuación cuenta con el apoyo y colaboración de la Xunta de Galicia, Gobierno de Navarra, Gobierno de la Rioja; los ayuntamientos de Santander, Amurrio, Albacete, Berango, Haro, Entrena y Navarrete y la Diputación de Albacete.
Con más del 53% de las mujeres de entre 20 y 24 años casadas antes de la mayoría de edad, Mozambique figura entre los países con mayor incidencia de matrimonio infantil del mundo. Para erradicar las consecuencias de las uniones forzadas, la FVF ha diseñado una estrategia que combina prevención, protección, empoderamiento y cambio de normas sociales con un doble propósito: atender las necesidades inmediatas de las niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, y transformar las estructuras sociales y culturales que perpetúan la vulneración de sus derechos. El programa gira en torno a cuatro grandes ejes.
Red comunitaria formada y activa
Con una participación destacada de mujeres, se impulsa y fortalece una red de 74 personas encargadas de representar el compromiso con la erradicación del matrimonio infantil y la violencia de género. Se opera con protocolos de prevención, derivación y protección.
Infancia y adolescencia empoderadas
El programa incluye clubes de infancia y adolescencia, en los que los menores aprenden y reflexionan sobre derechos, igualdad de género, salud sexual reproductiva, prevención de embarazos precoces y toma de decisiones formadas.
Una de las consecuencias de las uniones forzosas es la perpetuación de la pobreza. Para paliar esta lacra, estas niñas y niños también tendrán acceso a grupos de ahorro y préstamo para reducir la vulnerabilidad económica y apoyar la continuidad educativa. Para ello, el proyecto contempla el registro legal de 1.400 niños, clave para el acceso a educación, salud y protección social.
Comunidades comprometidas
Por un lado, se promueven diálogos comunitarios con población adulta para comprender el impacto físico, emocional y social del matrimonio infantil y la violencia basada en el género e impulsar de manera proactiva cambios de actitudes profundamente enraizadas, especialmente en las zonas rurales. Por otro lado, los hombres reciben sesiones específicas para promover una masculinidad transformadora basada en la igualdad y el respeto.
Todo ello está articulado por líderes locales religiosos y tradicionales (claves para entender el devenir social de las comunidades mozambiqueñas). El proyecto promueve que estos líderes movilicen a las comunidades y actúen como transformadores sociales desde dentro y con un profundo respeto hacia la identidad cultural.
Incidencia política
El proyecto promueve la participación de las comunidades en la esfera pública y política. Este factor es clave para trazar planes de acción comunitarios derivados de los diálogos y la elevación de las propuestas a las autoridades correspondientes.
Con el fin de promover el acceso a la información y concienciación sobre los derechos de la infancia y la prevención del matrimonio infantil se han diseñado campañas en radios comunitarias, organizando movilizaciones públicas para erradicarlo. Se trabaja en redes provinciales y nacionales para compartir datos clave y fortalecer acciones a nivel local, provincial y nacional, a través la CECAP (Coalición para la Eliminación de las Uniones Prematuras) y del grupo de trabajo del Ministerio de Género, Infancia y Acción Social, en relación al PNAC III (Plano Nacional de Acção para a Criança).
Contexto de urgencia
El matrimonio infantil en Mozambique es consecuencia de factores estructurales del contexto: pobreza extrema, normas patriarcales, poco acceso a información, sistemas de protección frágiles y escaso empoderamiento de niñas y mujeres. Sus consecuencias —abandono escolar, embarazos precoces, mayor exposición al VIH/SIDA, afectaciones a la salud sexual y reproductiva, violencia de género y perpetuación de la pobreza— vulneran derechos fundamentales y ensanchan las brechas de desigualdad. Este programa aborda las causas y las consecuencias de forma simultánea para romper el ciclo.
La intervención beneficiará directamente a un total de 16.402 personas: 6.720 niñas, 2.880 niños, 4.480 mujeres, 1.920 hombres, 320 líderesas y líderes comunitarios tradicionales, religiosos y otras personas influyentes de la comunidad, 3 radios comunitarias, 5 estructuras e instituciones locales y 70 miembros de las RC y 4 del equipo de supervisión del distrito. Esta población incluye niñas, niños y adolescentes de entre 10 y 18 años, tanto escolarizados como no escolarizados; padres, madres, cuidadores, profesorado y personas adultas en general; así como actores comunitarios claves como facilitadoras/es, mentores/as y supervisores/as que serán formados para desempeñar un rol activo en la implementación del proyecto.